
“…Aviso que quizás no funcione si no logran conseguir los elemento adecuados, o estos no trabaja de forma correcta…”
“…Es mi necesidad y deber, hablarles hoy de la naturaleza de las cosas que en la vida diaria les suceden, y que escapan a la comprensión del común de su conciencia consciente (consciencia)
La vida, como ustedes suelen llamar a esta pequeña estadía que les es otorgada en este plano de la materia para su evolución, y para la liberación, transformación y transmutación de las bajas energías, que como corrientes parásitas entorpecen el normal accionar de su espíritu verdadero, el merecedor final de todas las recompensas que la evolución produce y brinda a los Seres todos de la creación.
Esa vida está compuesta de miles de pequeños momentos y experimentos que previamente han sido elaborados por el Ser que deberá franquearlos, junto a sus Seres consejeros, sus amigos armónicos. Estas experiencias suelen corporizarse en objetos, acciones y situaciones que conforman lo que en esta oportunidad englobaremos bajo el concepto general de cosas. Por eso cuando hablamos de “naturaleza de las cosas” lo que estamos haciendo en realidad es referirnos al plan (plantilla de existencia) que con estos Seres que colaboran con nosotros se ha elaborado.
Hay un origen puntual de cada hecho, acción o circunstancia que en nuestra vida se presente. No debemos pensar que tal o cual hecho fue casual o fortuito, la casualidad no existe, solo la causalidad es valedera. No debemos pensar que un encuentro con un hermano es producto del azar. Hay algo, alguna cosa en común nos habrá de suceder, aunque sea algo mínimo, que implica que ese encuentro se produzca ¿Acaso creen ustedes que dos Seres que se encuentran en el AMOR lo hicieron porque tuvieron la buena fortuna de hallarse uno al otro? ¿No han tenido alguna vez la certeza que ese Ser que los acompaña solo podía ser así cómo es? No mis queridos hermanos, ustedes que tanto sueñan con vivir una vida de aventuras, con ser protagonistas de acciones relacionadas con el éxito, deben saber que este tiempo suyo aquí en la tierra, es sobre todo un desafío, un desafío que ustedes mismos se han propuesto.
No busquen falsas expectativas sensacionalistas, usen el tiempo destinado a la reflexión diariamente, y mediten si la dirección de la línea de su vida es ascendente. Eso les dará la clave de si están cumpliendo o no los objetivos que se han trazado. Organicen sus oraciones, sincronicen su mecanismo espiritual y físico, y obtendrán el mayor provecho, porque el tiempo que queda no es mucho. Hoy a los hombres de la tierra se les abren muchas puertas porque estamos en el final de los tiempos, así y todo, muchos no podrán comprender.»

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