RECUERDOS DE UN LOCO

Llegué a este mundo como cualquier Ser,
llorando por el pavor,

De haber dejado mi hogar, con decisión y gran
dolor.
Me recibieron raros gigantes, con cegadoras
luces, sonidos y olores,
Hablando en un idioma extraño, sin sentimiento
ni amores.
Fui tironeado, frotado, cubierto con molestos
ropajes,
También pesado y medido, como un simple
embalaje.

Busqué a los míos entre esos extraños, en un
intento loco y banal,
Estaba desamparado y sólo, en un mundo virtual.
Llorando me dormí, y mis hermanos  vinieron a
abrazarme,
Con amoroso y dulce arrullo, lograron al fin
consolarme.
 Luces celestes, blancas y doradas, mitigaron
mi profundo dolor,  
Apaciguando dulcemente, mi creciente y gran temor.
Desperté mojado y sucio, con una extraña
sensación,
Mi cuerpo no era mi cuerpo, era sólo mi
prisión.
Los años pasaron rápido, y el olvido pronto llegó,
Implacable velo de Isis, lleno de luz y color.
Ahora yo era mi cuerpo, y no sentía más dolor,
Deslumbrado por la vida, jugaba a ser el
mejor.
Pero en el fondo de mi alma, algo gritaba con
pasión,
Estoy aquí encerrado, escúchame por favor!!!
Una noche fría de otoño, mirando al cielo estrellado,
Escuché una voz que me hablaba, desde el corazón
estrujado.
Era mi Ser hablando, con serenidad y sabiduría,
Aquí te estoy esperando, que sin ti no sé que haría.
Ahora que puedo escucharlo, ahora que vuelvo a
recordar,
Puedo mirando al sudeste, con mis hermanos volver
a estar.
Dedicado a Emilio y Tina, y a todos los locos
Rantés mirando al sudeste.








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