SIETE REGLAS

En estas semanas un buen amigo, colaborador y antiguo miembro de esta Logia, me estuvo compartiendo algunos libros en PDF que fue encontrando en su búsqueda personal hacia la expansión de consciencia. Dispongo de una biblioteca física y una virtual de más de 6 Gb de libros, códices y manuscritos de filosofía, religión, alquimia, ciencias ocultas, magia, astrología, etc., rosacruces, masónicos, de la Gran Fraternidad Blanca, de la Golden Dawn y otras tantas ordenes esotéricas y secretas orientales y occidental de la historia de la humanidad. Uno de esos libros que me compartido hace un par de días, el cual no tenía en su versión digital, era de Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim (Paracelso), eso me hizo recordar las siete reglas de Paracelso. Aunque no se hayan percatado de ello, ya las hemos visto y desarrollado en este espacio aunque de manera diferente y más profunda, develando lo esotérico de su contenido


Siempre es bueno recordar en su versión original estas siete reglas, donde Paracelso las expone desde su mínima expresión con la simpleza de un Maestro Alquimista Rosacruz del siglo XVI, mostrando que lo importante no es lo que se dice, sino lo que se calla, pues en los silencios está lo esotérico del conocimiento y en lo que se dice el contenido de la información. Pasemos pues a conocerlas de su puño y letra, verán que sin saberlo ya las conocían y que la creación no tiene secretos si se observa lo natural desde una mente ordenada, sana y limpia de miserias.  

LAS SIETE REGLAS DE PARACELSO



SI POR ESPACIO de algunos meses se observan rigurosamente las prescripciones que a continuación se dan, verá operar en su vida UN CAMBIO TAN FAVORABLE, que jamas las abandonará. Más hermano lector, para que obtengas el éxito deseado, precisa, eso sí, que adaptes tu vida a la estricta observancia de estas reglas. Son sencillas y fáciles de seguir; pero hay que observarlas con perseverancia bien sostenida. ¿No crees que la DICHA bien vale algún esfuerzo? Si no eres capaz de seguir estas reglas tan fáciles, ¿con qué derecho pudieras quejarte de tus fracasos? ¡,Qué costaría hacer una prueba? Son reglas enseñadas por la más antigua sabiduría y hay en ellas más TRASCENDENCIA de lo que su sencillez te lleva a suponer. 


1- Lo primero es mejorar la salud, Para ello hay que respirar, con la mayor frecuencia posible, honda y rítmicamente, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber, diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol y las medicinas, a menos que estuvieres por alguna causa grave sometido a un tratamiento. Bañarte diariamente, es un hábito que debes a tu propia dignidad. 


2- Desterrar ABSOLUTAMENTE de tu ánimo, por más motivo que existan, toda idea de Pesimismo, Rencor, Odio, Tedio o Tristeza. Huir como de la peste TODA ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por los tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos y ocupaciones. la observancia de esta regla es de importancia DECISIVA: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu ALMA. Es el único medio de cambiar tu destino, pues éste depende de nuestros actos y pensamientos. EL AZAR NO EXISTE.


3- Haz todo el bien posible. Auxilio a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo. 


4- Hay que olvidar toda ofensa; más aún: Esfuérzate por pensar bien de tu mayor enemigo. Tu alma es un templo que no debe jamás ser profanado por el odio. 


5- Debes recogerte todos los días en donde nadie ni nada pueda distraerte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y NO PENSAR EN NADA. Esto fortifica enérgicamente el cerebro, el espíritu, y te pondrás en contacto con las buenas influencias. En este estado de recogimiento y de silencio, suelen ocurrírsenos a veces luminosas ideas, susceptibles de cambiar toda una existencia. Con el tiempo todos los problemas que se presenten serán resueltos victoriosamente por una voz interior que te guiará en tales instantes de silencio, a solas con tu consciencia. Ese es el DAIMON de que habla Sócrates. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior. Pero no te hablará así de pronto, tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en sí, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse. La carne es flaca. 


6- Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerte, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aún a tus más íntimos, todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas o descubras. Por un largo tiempo al menos debes ser como CASA TAPIADA o JARDÍN SELLADO. Es regla de suma importancia. 


7- Jamás temas a los hombres, ni te inspire sobresalto el día de mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque hay detrás de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños, Si elevas tu espíritu, no habrá mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes temer es a TI MISMO. El miedo y desconfianza en el futuro son madre funesta de todos los fracasos, atraen las malas influencias y con ellas el desastre. Si estudias atentamente a las personas llamadas de buena suerte, verás que intuitivamente, observan gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el sentido recto, pero poseen muchas de las virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte, la riqueza no es sinónimo de dicha; puede ser uno de los factores que a ella conducen, para ejercer nobles obras; pero la dicha más duradera sólo se consigue por otros caminos: allí donde nunca impera el antiguo Satán de la Leyenda, cuyo verdadero nombre es EGOTISMO. Jamás te quejes de nada. Domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la Vanidad, porque son funestas para el éxito. LA HUMILDAD te sustraerá fuerzas y la VANIDAD es tan nociva, que es como si dijéramos: Pecado mortal contra el ESPÍRITU SANTO. Muchos llamados prohombres han sido despeñados de las más encumbradas cimas por la VANIDAD; a ella deben su caída muchos de los grandes de la historia. 


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