02072020

Contaba Nelson Mandela que, cuando se convirtió en presidente de Sudáfrica, una mañana se hizo acompañar de su cercano equipo de protección para almorzar en un restaurante del centro de la ciudad. Cuando el mesero trajo sus platillos, Mandela se dio cuenta que frente a su mesa había una persona esperando su almuerzo. Cuando el desayuno le fue servido al hombre aquel, Mandela le dijo a uno de los soldados que le pidiera que se uniera a ellos con su comida y que comiera con ellos. El soldado llevó el mensaje y el hombre levantó su plato y se sentó al lado del presidente Mandela. Todo el tiempo que duró la comida, las manos del hombre no dejaron de temblar, y cuando todos terminaron, el hombre se marchó.



El soldado le comentó al presidente que el hombre aparentemente estaba muy enfermo, ya que sus manos temblaban incontrolables mientras comían. Mandela le contestó: “No, en absoluto. Lo que sucede es que ese hombre era el guardia de la prisión donde yo estaba encarcelado y siempre que me torturaban yo gritaba pidiendo un poco de agua. Ese mismo hombre venía cada vez y orinaba en mi cabeza en lugar de darme agua. Por lo tanto, temblaba porque estaba asustado, ya que, como ahora soy el presidente del Estado de Sudáfrica, creyó que yo daría la orden de que lo encarcelaran y lo torturaran, como venganza por lo que ellos me habían hecho. Pero este no es mi carácter, ni parte de mi ética. ¡La mentalidad de venganza destruye los estados, mientras que la mentalidad de reconciliación construye Naciones!”.

Aunque este relato parezca un acto de CEHP de Mandela hacia su captor, en realidad fue un acto de equilibrio energético, pues el hecho de invitarlo a la mesa fue una forma de mostrarle quien tenía ahora el poder de equilibrar la ecuación y castigar al sujeto, que sin duda era un verdadero demonio, para que, de ahora en más, conviviera con el miedo de ser castigado en cualquier momento y lugar por sus inhumanos actos. Un equilibrio de ecuación y castigo donde la venganza del ojo por ojo no tiene cabida, pues sería poco castigo ante semejante y aberrante delito de lesa humanidad. Mejor emplear la crueldad de su propia mente como espada de Damocles y condena eterna por el miedo a la venganza, al ojo por ojo que nunca se ejecutará físicamente, pero siempre se elaborará en su mental torturándolo día tras día. Esa fue su condena, el miedo eterno.  


Siempre he hablado de los espacios matriciales de los humanos, pero nunca hablé de los espacios de los demonios, pues estos fueron una creación fallida e inconclusa del Demiurgo y por consiguiente no tienen el mismo formato que el de los humanos. El formato (AxB=C) que utilizamos habitualmente, no es el adecuado en este caso. Estuve intentando encontrar una analogía matemática comprensible para poder desarrollar este tema, y dentro de todas las posibilidades creo que la más adecuada es la de campos escalares, donde en matemáticas y física un campo escalar representa la distribución espacial de una magnitud escalar, asociando un valor a cada punto del espacio. En matemáticas, el valor es un número y en física, una magnitud física. ¿Qué quiero decir con esto? Que los espacios matriciales (EM) de los demonios pasan a ser un formato vectorial o “espacio vectorial” [EV] donde el conjunto de vectores da consistencia “física” al espacio, pues este no se rige por dimensiones sino por escalares (K), siendo (a, b, c…) escalares del espacio vectorial en cuestión con el formato AxB=[EV]+[EV]=(Kx). 


Por ejemplo, el EMmental 3×5 que ya tratamos en su momento, para los demonios es igual al espacio vectorial [3] + el espacio vectorial [5] que da como resultado un escalar K(x) siendo este escalar la cantidad (magnitud) de vectores del espacio escalar en cuestión y por consiguiente cómo se mueven los demonios en dicho espacio. Lo mismo pasa para los demás espacios matriciales conocidos. Sepan disculpar si corrijo algo en algún momento, pues estoy intentando de llevar algo abstracto y complejo, a analogías matemáticas y físicas simples de comprender si se entiende el concepto. Dejo un video que quizás les aclare de que estamos hablando con vectores y escalares así luego puedo proseguir con el desarrollo del artículo.



Al ser un espacio vectorial su mundo carece de dimensiones reconocibles, solo es un espacio cuyo contenido son vectores (dirección/movimiento) y escalares (magnitud/tamaño) Imaginen un cubo dibujado sobre un papel, donde usted lo percibe como cubo, pero en realidad es un plano (dibujo). Usted puede trazar flechas dentro del cubo que indiquen movimiento de algo, un punto por ejemplo, pero aunque parezca que estos son movimientos tridimensionales de un EM4x4, no lo son, pues el papel donde se dibujó el cubo es un plano bidimensional EM3x3 y solo puede moverse en dos direcciones, no en tres, y como es un dibujo en un papel en realidad solo se mueve en una dimensión, la del plano, además de no existir un cubo, sino solo líneas. En el caso del espacio vectorial de los demonios, el cubo es y no es, como el cubo dibujado en el papel, pues no hay dimensiones físicas, sino vectores mentales y su interpretación y movimiento depende de los escalares, como en el cubo de Necker, donde la posición de la observación del cubo cambia según sus percepciones mentales del cubo, que en realidad no es un cubo, sino que solo son líneas unidimensionales EM2x2 dibujadas sobre un papel (plano).

“…La reacción de un oscuro ante el amor, es el odio, pues éste es inversamente proporcional a la intención inicial de la energía primogénita. Esto sucede porque el principal alimento de la octava de una sombra es el miedo, y éste es un desecho del centro instintivo, producto del procesamiento de la energía del inconsciente colectivo. La triada energética de una sombra no es Carbono, Oxígeno y Nitrógeno (C-O-N), su triada es Nitrógeno al cubo (N³), pues su alimento físico es el miedo, respiran pasiones y su catalizador es el odio, un nitrógeno de las endo-energías, un nitrógeno de los desechos del amor y un nitrógeno de las exo-energías…”  ADUO

En este caso del párrafo anterior, los vectores son los nitrógenos y los escalares su base N(x), cuanto más baja la base (x) de los nitrógenos, mejor orientación espacial tiene para localizar el alimento en nuestro espacio matricial y mejor desplazamiento en su espacio vectorial para conseguir su objetivo. Cuando se pierde el miedo, las bases de los nitrógenos suben, y los demonios pierden la orientación vectorial y absorben la desorientación que les produce esa falta de miedo como Nitrógeno único de la triada (N³), entonces su producto final es su propio miedo por la falta del miedo del humano y la falta de orientación vectorial del demonio en su EV, convirtiendo lo que antes era alimento, en puro veneno, pues como su alimento físico es el miedo, respiran pasiones y su catalizador es el odio, al perderles el miedo, las pasiones y el odio ya no las pueden conseguir y terminan perdidos en su oscuro espacio vectorial sin dimensiones ni tiempo, aterrados ante un humano sin miedo que los invita a comer energías que ya no produce y quedando atrapados en un averno mental sin salida que los condena a ser nada más que escalares en un plano de vectores a ninguna parte, sin orientación ni sentido alguno. 

“…El soldado le comentó al presidente que el hombre aparentemente estaba muy enfermo, ya que sus manos temblaban incontrolables mientras comían. Mandela le contestó: “No, en absoluto. Lo que sucede es que ese hombre (demonio)…temblaba porque estaba asustado…” Mandela ya no le temía, ahora el demonio perdido y solo en su propio infierno, le temía a Mandela. 



Sektorl

COLABORAR CON DDLA

¿Te gustó este artículo? Compártelo.