DESDE EL JARDÍN

En las relaciones humanas hay dos tipos de personas, los agradecidos y los desagradecidos. Los primeros pertenecen al universo positivista de la L42 y los segundos al universo negativista de la L33. Estos últimos van derecho al abismo de su propia mente, aunque se vanaglorien de ser felices y haber salido del chiquero de miserias en el que estaban inmersos, aunque digan que están equilibrados y llenos de energías de felicidad y amor que antes le sustraían mentirosos, impiadosos e insensibles vampiros, solo intentan equilibrar una ecuación interna inclinada hacia sus propios faltantes, equilibrarla echando culpas a terceros que no son ni fueron responsables de sus actos y decisiones. Se pasan todo el tiempo en recurrencia, se victimizan tirando piedras y patadas a diestra y siniestra sin poder seguir adelante con su existencia, ni dejar en paz a quienes cree que son los responsables de su pesar y que ahora considera sus mayores enemigos. Los desagradecidos están envenenados por las energías del rencor, el encono y el desencanto hacia aquellos que cree responsables de haberle hecho perder años de atención, tiempo y energía en propósitos que no eran suyos ni eran valederos y que cree son los culpables de sus erróneas elecciones de su particular ecuación de elección. 


Los agradecidos, al contrario, no se vanaglorian, no hablan de lo pasado, y si hablan es para agradecer, nunca para negar lo aprendido. Si miran hacia atrás es para reconocer sus aciertos y perdonarse sus errores, agradecen a quienes lo ayudaron sea de la forma que sea y agradecen aún a los que cree miserables, miserables que, gracias a sus supuestas miserias, manipulación y engaño, le ayudaron a ver y comprender las suyas y lo guiaron para superar el auto-envenenamiento mental que los boicoteaba y sometía continuamente. Son mansos ante los sucesos, pues saben que estos sucesos, hayan sido buenos o malos, lo llevaron al lugar donde se encuentran ahora. Los agradecidos tienen una carta a favor, un as en la manga para utilizar cuando se necesite, pues pueden volver en cualquier momento sin ser repudiados, mientras que los otros, perdieron el boleto de vuelta, porque nadie quiere sentar a su lado a un desagradecido, pues saben que el día de mañana, también lo será con ellos. 

Estoy bastante cansado de los negativistas y desagradecidos que no sueltan la china cuando ya cruzaron el río, así que les pido encarecida y humildemente, que dejen de tirar piedras y comiencen a cuidar su jardín, para que algún día en el futuro, puedan florecer hermosas rosas, simpáticos caracoles y agradecidos jardineros. Gracias por comprender ????.   

   
Sektorl

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