SIMPATÍA

Etimología

 
La palabra simpatía que hoy aplicamos vulgarmente sobre todo a la inclinación afectiva de las personas y su comunidad de sentimientos con los demás, viene, a través del latín sympathia, del griego συμπάθεια («sympátheia») un compuesto del prefijo syn- (reunión, convergencia) y la raíz de πάθος (pathos = experiencia, afección, dolencia, sufrimiento). Se corresponde exactamente con el latín compassio, compassionis, que también tiene ese sentido y que nos da compasión. 
 
¿Pero qué significaba en griego συμπάθεια? Pues se trata de uno de los conceptos más productivos para la filosofía y la ciencia griega. Por ejemplo, para lo que nosotros llamamos enfermedades psicosomáticas, habla el filósofo Epicuro de una «simpatía», una dolencia compartida entre cuerpo y mente que experimentan una «com-pasión». Y cuando los físicos de hoy hablan de «resonancia», los griegos hablaban de una «simpatía» como de cuerdas que vibran, y aún hoy en el lenguaje pirotécnico se dice que las carcasas se prenden y estallan «por simpatía». 
 
En medicina griega es la mutua imbricación e implicación de las partes de un todo, en estrecha unión con los conceptos de homeopatía (atracción de lo semejante a lo semejante) y alopatía (repelencia de los contrarios). 
 
Parece que desde el s. IV a.C. la noción de «simpatía», entendida como «afección de una cosa a través de la afección de otra«, es un concepto común a médicos y filósofos y es una gran conquista, porque a través de este concepto se llegó a una concepción del hombre como entidad y organismo esencial y funcional, frente a la noción arcaica del cuerpo humano como una simple pluralidad de miembros. De acuerdo con eso, cualquier alteración experimentada por cualquier parte afecta a todas las demás en un organismo unitario. Esta noción se transfiere también del organismo al cosmos en la especial concepción de estoicos y neoplatónicos. Y así Proclo por ejemplo nos dice: 
 
«El hecho de que las esferas cósmicas lleguen hasta nosotros y los demás animales mortales, se ha de recordar que se debe a la simpatía del universo. Y hemos de demostrar a su vez que esta se debe al hecho que el Todo es un ser animado. Pues si es una sola alma la que sostiene la coherencia del universo entero, es de todo punto necesario que haya una simpatía mutua entre sus partes«. 
 
La palabra griega πάθος nos ha dado multitud de vocablos (patético, patología, osteopatía, etc.) y se deriva del verbo πάσχειν (experimentar, sufrir), que algunos vinculan a una posible raíz indoeuropea *kwent(h)- (sufrir), si bien otros lingüistas, como Chantraine, no aceptan tal relación. 
 
FRENANDO ESTÉBANEZ GARCÍA. Étimos Griegos. Monemas básicos del léxico científico. 1998. Pag. 107
 
 
«En la magia simpática (del griego [sympatheia], que significa literalmente, «sufrir juntos», o «tener emociones similares») los objetos representan los objetos de los sujetos, o, dicho de otro modo, a objetos similares, propiedades similares. Por ejemplo, en el caso de la nuez, su similitud con un cerebro la hace “simpática” al órgano en cuestión, teniendo no solo propiedades químicas (polifenoles, omega 3, omega 6, antioxidantes, etc) acordes para el mejoramiento de las funciones cerebrales (sinapsis) como la memoria y concentración, sino también que posee energías simpáticas y empáticas que la hacen óptima para ser utilizada como “objeto talismán o simbólico”, de las energías utilizadas por el objeto representado. En otras palabras, el objeto “puede” influir en el sujeto si se conoce la magia (manejo de energías) para llevarlo a cabo«. LA NUEZ
 

Simpatía:

“Toda energía etérica tiende a ser simpática con sujetos y objetos, sean estos o no, conscientes o inconscientes de su simpatía” METADATOS

Si bien pareciera algo muy sencillo, la simpatía es muy difícil de explicar, pues es la norma más compleja de las energías etéricas. Intentaré en lo posible desarrollar el tema, pero no garantizo que lo haga correctamente y que todos comprendan, pues la simpatía es uno de los conceptos grabados rúnicamente más equivocados y desvirtuados por la sociedad actual. Comenzaremos con el concepto de simpatía más antiguo que se conoce, el del siglo IV a.C. «afección de una cosa a través de la afección de otra» De acuerdo con este concepto, cualquier alteración experimentada por cualquier parte, afecta a todas las demás en un organismo unitario, en definitiva, la suma de las partes hace al todo. Por consiguiente, la afección de una de ellas, afecta al todo. Una fruta podrida termina pudriendo a todas.

La palabra afección significa enfermedad, pasión del ánimo o afición o cariño, y no “acción o efecto de afectar”, para lo cual el término correcto es «afectación» Entonces cuando hablamos de simpatía hablamos de una “afección que afecta” (influye) en otros sujetos u objetos, y aquí llegamos a lo dicho en el párrafo de la nuez: “En la magia simpática (del griego [sympatheia], que significa literalmente, «sufrir juntos», o «tener emociones similares») los objetos representan los objetos de los sujetos, o, dicho de otro modo, a objetos similares, propiedades similares…”  Ahora bien, estos objetos similares tienen que tomarse superlativamente y no solo particularmente, pues un objeto no es solo algo inanimado, sino todo aquello fuera y dentro del sujeto que sea animado ya que no existe realmente algo inanimado sin anima (alma) pues hasta una piedra tiene alma (campo mórfico) por existir en esta realidad como mineral. Por consiguiente, la simpatía es superlativa al sujeto, pues todo objeto es simpático al sujeto y todo sujeto es simpático al objeto, siendo uno y otro simpáticos entre sí como objetos (objeto/objeto). La multiplicación de los panes, los peces o el vino de JJC, se basa en este principio simpático de las energías etéricas. Por consiguiente, ya podemos decir que la simpatía atrae lo similar sea este un sujeto o un objeto. Ahora ya podemos exponer la primer ley de la simpatía:

1ª) Ley: Toda energía simpática atrae sujetos u objetos de similar simpatía. A propiedades similares de uno, corresponde propiedades similares del otro (ley de atracción)  

Damos con esto finalizado el tema de hoy y aclarado lo que dije en el artículo IRG de 2011 “…Me da mucha impotencia ver como se deslumbran, por ejemplo, con determinado libro cuya autora asegura revelar cierto secreto. Mientras los lectores se afanan infructuosamente en conseguir los resultados del principio cuántico de atracción, ella se llena los bolsillos con miles de millones de dólares por su ingenuidad. La ley de atracción no fue revelada, sólo fue dicha, y hay una gran diferencia…”

 
Sektorl

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