SELECCIONES

EL TRABAJO INTERIOR, EL TRABAJO PENDIENTE

Se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros. Pero todo eso es de lo más vulgar, porque puedes, en el momento que te apetezca, retirarte en ti mismo. En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma; sobre todo aquel que posee en su interior tales bienes, que, si se inclina hacia ellos, de inmediato consigue una tranquilidad total. (Marco Aurelio)

Muchas veces hemos hablado y hablamos continuamente del “Templo interior”. De ese lugar sagrado e impugnable donde conseguimos la quietud mental y emocional, donde simplemente conseguimos ser y estar presentes, aquí y ahora, alejado de todo ruido y confusión exterior.

Pero como todo, ese lugar sagrado, ese Templo hay que construirlo y es la parte más dura y difícil de conseguir. Una vez más, el “conocerse a uno mismo” y, por ende, conocer nuestras propias virtudes y defectos, pasiones, miserias, dones, habilidades y debilidades.

¿Estamos realmente interesados en conocernos?

¿Tenemos la valentía de mirarnos fijamente al espejo y de ver más allá de ese reflejo que vemos proyectado en él?

¿Hasta cuán profundo de nuestro Ser conseguiremos y estaremos dispuestos a llegar para descubrirnos realmente?

¿Nos da miedo y pavor el vernos sin filtros mentales que edulcoran la percepción de nosotros mismos ante los demás, y que suaviza nuestro ego para creernos mejores que el resto?

¿Por qué percibo que “yo” no tengo ningún problema y los demás si, y encima necesitan mi ayuda?

Pulir la piedra bruta, el trabajarse a sí mismo es la piedra angular de cualquier Escuela Iniciática que se aprecie como tal…da igual su nombre, origen o antigüedad.

Resulta curioso, que algo que es básico y parece tan simple, resulte lo más difícil, complicado y una tarea postergada a lo último de la lista.  Todo esto del trabajo interior no es nada nuevo, pero como todo, del dicho al hecho hay un gran trecho… y no todos están dispuestos a desarrollar una disciplina de introspección para simplemente, alcanzar la plenitud.

En definitiva… sí nos preguntamos ¿Qué quiero conseguir en esta existencia? El conseguir la Plenitud, el ser y sentirse pleno, aunque sea en el último aliento por la vida tenido… ¿no es motivo suficiente para hacernos tomar conciencia y ponernos a trabajar en nosotros mismos?

Posiblemente, algunos necesiten la excusa de tener que irse a la India o el Tíbet para poder tener ese momento de recogimiento porque les resulta imposible poder estar consigo mismo a solas en una habitación.

Otros posiblemente habrán aprovechado sus millas acumuladas en su compañía aérea de confianza, para aprovechar la rebaja en el billete, y han ido a estos lugares remotos, para después postear con su mejor perfil ese “viaje espiritual” y experiencia de autoconocimiento que, de paso, queda bien gritarlo a los cuatro vientos…

Es verdad que cada uno es hijo o hija de su padre y de su madre y por ende puede hacer lo que le plazca… Personalmente, uno puede engañar a los demás, venderles cuentos e historias bonitas de superación…pero de nada sirve si cuando estamos solos, frente a ese reflejo frente al espejo, vemos la verdadera calamidad de existencia que tenemos.

El Trabajo Interior es de los más duros y de los que seguramente pocos estén dispuestos a ponerse manos a la obra. ¿Por qué?

Porque es un trabajo silencioso. Es un trabajo anónimo, donde nadie ve el esfuerzo de atención que pongo en cada momento. Nadie aprecia el esfuerzo constante que requiere mantener un hábito, día a día.

Pelear con el conformismo, lidiar con el auto convencimiento de que si hoy no puedo no pasa nada, que mañana lo haré.

Como solemos decir en DDLA, el movimiento se demuestra andando. Todo es causa y efecto y evidentemente, nuestro trabajo interior es lo que se reflejará en el exterior.

Cualquiera dirá y con razón… Es muy fácil decirlo, pero no hacerlo…Y es correcto… A mí me ha costado y llevado años llegar a entenderlo y verlo para poder, recién, ponerme manos a la obra.

¿Cómo empezamos entonces el trabajo si nuestra existencia no es la que nos gustaría que fuese, a pesar de nuestros arduos y estériles esfuerzos?…

Pues aquí es donde empieza esa tarea pendiente que siempre dejamos para el final…. Anteponemos los problemas ajenos ante que los nuestros, posiblemente porque mi ego me dirá que de esa manera es más cómodo para mí, el ayudar o dar consejos a los demás antes de ver toda esa gran tarea pendiente que llevo acumulando toda mi existencia…

Para solucionar un problema, primero es necesario identificarlo, ya que de otra manera resultará imposible cambiar nada.

A partir de ahí, de ese primer punto de partida, empezaremos a modificar runas….

¿Te animas a mirar fijamente a tus miserias y plantarles cara?…

He dicho,

Helimer.·.

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