SELECCIONES

UNA EDUCACIÓN PENDIENTE Y NECESARIA

MEMENTO MORI

(RECUERDA QUE ERES MORTAL)

Muerte, no hay nada malo en ello, excepto lo que viene antes de ella: el miedo a ella. (Séneca)

Sobre estas fechas lo más común es planificar o plantearnos nuevos objetivos para el nuevo año que comienza, hacemos balance de todo lo acontecido en el anterior y algo que a todos nos toca y si no, nos tocará…

El contemplar con nostalgia la silla vacía en la mesa familiar, donde hasta hace poco, un familiar, un amigo tal vez, nos acompañaba en esas largas sobremesas.

Ya no está entre nosotros y es algo que es una realidad, pero lamentablemente, nunca nos han educado adecuadamente al respecto.

Es un tema tabú que evitamos, porque nos da la sensación de que, si no hablamos de la muerte, pues ésta, no existe.

Decía Marco Aurelio: “Acepta la muerte de buen grado, ya que forma parte de lo establecido por la naturaleza”.

¿A quién no se le hace un nudo en la garganta en el momento que piensa en que un ser querido puede dejarnos mañana sin más, o incluso uno mismo?

Pensar en la muerte puede sonar macabro, perverso tal vez e incluso hasta masoquista… Pero nada más lejos de la realidad… Una vez más, no deja de ser otra programación mental implantada a través del miedo, del miedo a la pérdida y de un sentido de posesión sin límites, nos aferramos a nuestros seres queridos de tal manera que, en muchas ocasiones, nuestra propia existencia queda anclada en vidas ajenas…. Nuestras acciones y decisiones quedan, por ende, anuladas a voluntad propia, siendo el capitán de nuestro timón ese Ser al que estamos enganchados en cuerpo y alma. Puede sonar muy romántico, pero en la práctica resulta muy perjudicial, ya que en el momento que ese ser desaparece de nuestra existencia, pues nos resulta imposible continuar con nuestra propia existencia.

El “Memento Mori”, el recordar que somos mortales es una lección importante y muy necesaria que todos deberíamos reflexionar, aunque sea una vez cada cierto tiempo.

En el momento que nacemos, nuestro reloj comienza a correr, pero preferimos olvidarlo, tal vez así creamos que viviremos un poco más.

Si realmente fuésemos conscientes de que cada día que pasa, puede ser el último día de nuestra existencia, seguramente nos ahorraríamos muchos problemas y disgustos, ya que seguro elegiríamos destinar mejor cada minuto de nuestra existencia.

“Usted no va a morir porque esté enfermo, sino porque está vivo” (Séneca)

Por un lado, el ser Consciente de que tenemos un tiempo limitado, nos permite centrarnos o enfocarnos en cumplir con nuestros objetivos, y si no los tenemos, pues sería bueno ir planteándose un propósito de existencia. De alguna manera, esto nos dará una sensación de plenitud.

Otro aspecto de ser conscientes de nuestra mortalidad es que aprovecharemos y valoraremos cada segundo al compartir con nuestros seres queridos, ya sean familiares o amigos.

“Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio de vivir, respirar, pensar, disfrutar, amar” (Marco Aurelio)

Solemos dejar las cosas o postergarlas para otro momento, ya sea una llamada a un amigo, a un familiar para saludarlo después de un tiempo o por qué no, una disculpa o explicación pendiente por algún hecho que pudo haber pasado hace diez años tal vez, y nos encontramos con el capricho del destino….Hemos llegado tarde….ya solo nos quedará el recuerdo de esa última llamada, cuando después me decía a mí mismo que mañana o pasado cuando vuelva a llamar pues en ese momento diré lo que tengo que decir, y ya no hubo más ese mañana con ese ser querido.

Lo importante que pretendo destacar en este caso, es la necesidad de que, por un momento, miremos a la muerte de frente, y esto nos ayude a poder tener una mejor vida, sea como cada uno entienda y sienta deba vivirla.

“Un hombre no debería tener miedo a la muerte, debería tener miedo a no empezar nunca a vivir” (Marco Aurelio)

En este caso no es lo importante el creer, saber, tener una seguridad o certeza de lo que hay después de la muerte… Eso ya queda a sentir o creencia particular de cada uno. Aquí lo importante es que tomemos consciencia de la muerte justamente mucho antes de que esta se manifieste de alguna manera en nuestra existencia.  La muerte sigue un ciclo natural de toda existencia material, nace, crece, y se disuelve para volver al continuo y eterno movimiento de morir y renacer.

“La muerte es el deseo más profundo de algunos, el consuelo de muchos y el final que le corresponde a todos” (Séneca)

El que haya pasado por una muerte simbólica iniciática, se habrá dado cuenta del choque consciente y emocional que eso representa… Estar en un ataúd literalmente, pasando un proceso que después supone el renacer en otra condición…. Es una experiencia única sin duda, y evidentemente, no todos podrían estar dispuestos a pasarla, pero te marca y ves la vida de otra manera. Vez a la muerte de cerca, sin que te tenga que tocar realmente morir, pero pasas todo ese proceso emocional y físico.

“Incierto es el lugar donde la muerte te espere; espérela pues, en todo lugar” (Séneca)

No es un tema fácil de tratar ni agradable si uno no se hace a la idea, pero es muy necesario como una enseñanza pendiente, principalmente para nuestra salud mental y emocional. Así que queda en cada uno tomar estas palabras como mejor entienda y sienta le pueda servir.

“La Muerte le hace una pregunta a la vida:

¿Por qué a mi todos me odian y a ti te aman con locura?

La vida respondió:

Porque yo soy una bella mentira y tú una triste realidad.”

Lo único que se me ocurre decir es que sabiendo esto y siendo consciente de cada segundo que pasa, cada minuto, hora y día de nuestra existencia y no saber cuándo será nuestro último día de vida, pues no dejes para mañana ese abrazo que puedes darlo hoy… no guardes ese sentimiento que tanto deseas expresar o esa noticia que no te atreves a dar, no dejes esa disculpa o explicación que querías hacer en algún momento, porque puede que mañana sea tarde….

Sin duda, y como sentir individual, todos nuestros seres queridos viven en nosotros, y nosotros en ellos, por siempre.

“La muerte nos besa como si fuéramos de ella, diariamente nos acosa, cada minuto la tenemos al lado y no nos percatamos, hasta que ya no estamos. Cuando nos vamos es que surge el valor de la vida para los que nos rodean, pero ya es tarde. Dejamos de existir.” (Marco Aurelio)

He dicho,

Helimer.·.

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