
Anarquía
Supongamos que traficamos adrenalina primate y de manera cruel, les colocamos a algunos chimpancés, en medio de la selva, un casco que tenga una pantalla que transmita continuamente videos de depredadores que atemoricen al chimpancé. El casco tendría un dispositivo que llegue a la sangre del animalito para obtener la adrenalina. Un chimpancé con este artilugio no podría interactuar ni libre ni eficientemente con su ecosistema y fallecería prematuramente, pero ¿a qué traficante le importaría?
La palabra Anarquía se estructura desde la etimología griega: An (sin), arke (regla, gobierno). Significaría “sin reglas o sin gobiernos” pero también puede entenderse sustituyendo “arke” por “arkon” entendido como “sujeto quien elabora las reglas”. (No es exclusivo de Arcontes, también incluye humanos, cosechados, etc.). Entonces Anarquía también podría significar “sin quienes hacen las reglas” Pero ¿Qué tipo de reglas? Las artificiales, es decir, la programación proyectada en paradigmas y arquetipos que erigen culturas y “civilizaciones” sobre escombros de muerte y robo que convienen a unos cuántos “arkon”, aquellos que definen cuál es el relato y cómo tiene que percibirse el relato. Esta programación es artificial porque es incompatible con las normas y leyes universales.
Regresando a la alegoría en la selva, el casco significaría el “arke”, que es programado y colocado por los “arkon”, entonces, en esta alegoría, Anarquía significaría “quitarse el casco” e interactuar con las verdaderas leyes y normas de la Creación, la Superlatividad. Lo falso es temporal, sólo lo verdadero perdura. Sólo se puede Ser y acceder a la Consciencia del Ser en la realidad que está fuera de la ilusión producida por “el casco” (o la “caja”).
Esta idea de anarquía comprendida como “quitarse el casco”, sólo tendría sentido para quienes tienen puesto un casco, pero no para quienes nunca lo han tenido. Vemos a los MS en Anarquía porque tenemos puesto el casco que ellos no tienen ni tendrán. En la alegoría de la selva, los MS se corresponderían con árboles y ríos a los que es imposible ponerles un casco. Existen en orden y armonía porque es su forma natural de vivir.
No es accidente que quienes controlen el relato desde el caos hayan deformado la palabra Anarquía reflejando lo contrario. En fin, Erica ya sabrá cómo ordena el caos…
“¡PRINCIPIOS!”
Esa es la palabra que no me acordaba en la charla.